VoiceMoir

Cómo guardar las recetas de la abuela, con las historias que traen

La receta en una tarjeta es lo fácil. Lo primero que se pierde es lo que nunca se escribió: el «tantito» que no se mide, la olla de siempre y quién le enseñó a cocinar. Así puedes guardar la receta y su historia.

Guía de VoiceMoir · octubre de 2026 · unos 6 minutos de lectura

Quien extraña la cocina de su abuela puede recordar mucho más que la receta: cómo movía la cuchara, la banquita donde se sentaba, lo que decía cuando la masa ya estaba en su punto. Una receta escrita conserva los ingredientes, pero pocas veces conserva a la persona.

Con el Día de Muertos a unas semanas (el pan de muerto, el mole, lo que le gustaba al difunto en la ofrenda) y después las posadas —los tamales, el pozole, el bacalao, el ponche—, este puede ser un buen momento para sentarte con quien cocina en tu familia y guardar las dos cosas: el platillo y su historia. No necesitas nada especial: un celular, un mandil y una tarde.

Paso 1: cocina con ella, no la entrevistes

Si le preguntas en la mesa «¿qué lleva tu mole?», te contestará «pues de todo un poquito». Si estás a su lado mientras lo prepara, podrás entender mejor los detalles. Elige un platillo, elige un día y ofrécete de ayudante: ella dirige y tú picas la cebolla.

Paso 2: mide lo que hace, no lo que dice

Muchas cocineras de familia nunca midieron nada. «Un puñado», «una cucharada así» y «hasta que se vea bien» son instrucciones reales, pero pueden ser difíciles de seguir sin verla cocinar. Ten a la mano una taza y una cuchara medidoras y pídele que cada ingrediente pase primero por la taza y luego al recipiente. Anótalo en el momento: «2 tazas de harina (lo que ella llama “tres puñados”)».

Paso 3: haz las preguntas que la tarjeta no responde

Las dos últimas no son un detalle menor: un olor o el lugar de alguien en la mesa suele ser justo lo que hace reír y llorar a los nietos años después.

Paso 4: graba y toma fotos mientras cocinan

Si apoyas el celular junto a la harina y lo dejas grabando, se quita la presión: no tienes que escribir mientras ella habla y después puedes revisar qué dijo exactamente. Toma también unas fotos: las manos amasando, la olla gastada, el platillo ya servido. Las fotos de las manos son más valiosas de lo que parece.

Si le da pena que la graben, dile para qué: «Quiero que los niños puedan hacerlo cuando sean grandes». Si prefiere que no la grabes, respétalo.

No lo escribas: grábalo. Pásale el celular a quien cocina y deja que cuente las historias del platillo: quién le enseñó, cuándo se come. VoiceMoir lo pasa a texto y reúne los relatos en un libro propio. La receta con medidas exactas anótala aparte.

Pruébalo gratis en iPhone →

Paso 5: redacta la receta con sus palabras

Al pasar tus notas en limpio, conserva sus frases siempre que puedas. «Échale leche hasta que la masa se sienta como la oreja» es mejor que «agrega 3/4 de taza de leche»: pon la medida exacta al lado y deja también la oreja. Una receta con las expresiones de quien cocina puede resultar más cercana para tu familia.

Ponle a cada receta un encabezado corto: quién la hacía, de dónde viene y cuándo se sirve. Con dos o tres líneas basta.

Paso 6: guarda más de una copia

Convierte las recetas en un libro de relatos

Un montón de recetas se vuelve algo mucho más grande cuando traen sus historias. Agrúpalas por persona («Los domingos de la abuela», «La carne asada de papá») y no por tipo de platillo. Antes de cada receta pon un relato breve, una foto si la tienes y una línea sobre cuándo se come. El resultado es un libro de familia, no un recetario, y sirve de recuerdo incluso para quien nunca prepare esas recetas.

Errores comunes

Un libro con las historias de sus recetas

VoiceMoir es una app para iPhone. Agrega a tu abuela, tu mamá o quien guarde las recetas de la familia a tu «Árbol de la Vida», toca a la persona y elige «Relatos y libro», toca «Grabar un relato» y pasa el celular para que esa persona cuente con sus propias palabras, la app pasa la grabación a texto, te deja marcar quién habla y reúne los relatos en un libro que puedes leer y guardar en PDF. La persona que cuenta no necesita instalar nada ni crear una cuenta. El libro cuenta sus relatos en prosa, así que guarda aparte la receta con las medidas exactas. Las grabaciones largas (hasta 10 minutos) requieren Premium.

Descarga VoiceMoir en el App Store

Plan gratuito: 10 grabaciones al mes de hasta 30 segundos cada una y crear el libro dos veces al mes por cuenta. Premium permite grabaciones de hasta 10 minutos; los primeros 7 días de Premium son gratis al confirmar tu correo. Si la suscripción termina, el libro sigue disponible para leer y descargar en el plan gratuito. La app guarda el texto de los relatos; las grabaciones se eliminan después de 90 días.

Lee también: Cómo escribir la historia de tu abuela, paso a paso · Preguntas para recordar a quienes ya no están.

Graba su historia — gratis